jueves, noviembre 10, 2011

Consejos desde el "sillón"

Como comenté en otro post, ya soy indefinido en la universidad. Y desde mi "sillón", me veo en la obligación de soltar unos cuantos consejillos a aquellos que empiecen con esta supuesta carrera científica en España (si no saben de qué va esta historia y tienen interés, lean el enlace anterior y las actuales propuestas de FJI-Precarios), al menos en lo que respecta a la universidad española. Mi supuesta autoridad para dar consejos reside en que tal vez mi mayor mérito haya sido el de tomar las decisiones adecuadas en momentos importantes, aparte de trabajar bien, publicar y todo eso (se da por descontado).

Antes de continuar, conviene aclarar que la carrera científica/académica esta muy basada en la suerte y en lo que va saliendo. La capacidad de elección es muy limitada, salvo que te pongas el mundo por bandera, algo que no todo el mundo tiene la capacidad o las ganas de hacer. Lo que se dice a continuación está basado en la experiencia de alguien a quien le han ido saliendo las cosas de determinada forma. Podría ser de otra forma, claro. Bueno, ahí va lo que creo que puedo recomendar:

 
0 -  Antes de nada, mirad lo que hay ahí fuera. A menudo los que se meten en este tipo de carrera presentan ciertas carencias... mmm, dicho en plata ¡que sois unos empollones, leches! Para soltarse un poco es conveniente intentar salir al mundo real, buscar trabajos en la empresa privada, picar piedras, levantar sacos de patatas, transportar muebles o ponerse un traje y una corbata, que todos los científicos son unos maricones, hombre ya.

Cuando yo terminé la carrera no tenía ninguna intención de meterme en el mundo académico. De hecho, si hubiese nacido en un país con empresas tecnológicas razonables (los que estén en el sector de la informática entenderán lo que digo) es más que probable que no me hubiese metido en la universidad, pero surgió la oportunidad de irme de la empresa privada y hasta ahora. En cualquier caso, lo que hay ahí fuera en este país es digno de ver y a algunas personas en el mundo académico les falta un poco de choque con la realidad. Porque, a pesar de las diferencias, el mundo laboral sigue siendo mundo laboral, en la universidad o fuera de ella. Lo que aprendamos fuera nos servirá para lidiar y evaluar en su justa medida las ventajas y las deficiencias de nuestro sector laboral.

1 - Elegid un sitio y temática para hacer la tesis con claras necesidades de gente. En lugar de ser rígidos en el tema de investigación al que os queréis dedicar buscad algo que os llame la atención y donde haya déficit de personal. Es cierto que la competencia es buena para la producción científica... pero para eso ya está el resto del planeta, no hace falta que una docena de becarios se peguen por un puesto en un determinado laboratorio, o que una decena de fisiquillos teóricos se peleen por ver quien sabe más de Teoría de Cuerdas. En Física, por ejemplo, hay necesidad de gente que quiera meterse a hacer experimentos. El interés de la investigación es hacer o descubrir cosas nuevas y eso se puede hacer en muchos campos distintos, no solo en los mismos de siempre. (Nota extra: es más que recomendable que, al menos, cambiéis de Facultad a la hora de hacer la tesis).

2 - Tu director de tesis no es ni tu madre ni tu padre. Ni tampoco es tu enemigo. Ni tampoco, por favor atiendan a lo que digo, es alguien a quien follarse (y viceversa). Esto último es, desgraciadamente, más habitual de lo que sería saludable. Conviene recordar que hacer la tesis es un trabajo. El director de tesis es tu jefe, aunque eso no significa que el doctorando sea su esclavo (Nota extra: aprender a negarse a hacer cosas cuando sea necesario). No lo saquéis de ahí, que luego vienen los lamentos. Precisamente porque la relación con el director es importante hay que cuidarla con esmero, evitando las tensiones debidas a opiniones distintas o sentimientos encontrados. Por cierto, el doctorando debe informarse antes de meterse en ninguna parte cómo es su director de tesis. Es muy importante preguntar a la gente sobre esa persona. Es muy recomendable que haya co-directores, por si acaso el tipo o tipa nos sale rana.

En mi caso, siempre sentiré gratitud por aquellos que me comentaron los enormes problemas que muchos tenían con el que iba a ser mi director de tesis. Tan mal me lo pusieron que impuse como exigencia realizar una publicación en mi primer año de beca (algo no habitual en aquel momento en aquel lugar) si no querían que me pirase. Salió bien.

Sobre el tema de la tesis y lo de hacerse doctor, ya se ha escrito mucho y bien. Lo del Síndrome EDC creo que también es de obligada lectura (y re-lectura) para algunos.

3 - Antes de terminar la tesis, elegid lo más adecuado a hacer después. Ahora mismo hay dos opciones (omito lo de la empresa privada, porque con un doctorado en España es mejor olvidarlo): irse de postdoc (que no tiene porqué ser en el extranjero, hay gente que ya los hace en España) o bien ganar alguna plaza de Ayudante o Ayudante Doctor. Esto último es complicado porque la competencia es alta y con un currículum de recién doctorado es muy complicado ganar cualquier concurso. A pesar de eso, hay que pedir las acreditaciones cuanto antes y presentarse a estos concursos de profesorado en cuanto se pueda ya que nunca se sabe cuando va a surgir una oportunidad. Es posible que haya renuncias de las plazas a la que te has presentado (como me pasó a mí) o que no se presente nadie (sí, esto ocurre a veces)...

4 - Planificad con tiempo. Esto parece evidente, pero algunos no lo entienden. El intervalo de tiempo entre que se convoca y se concede una beca, contrato o lo que sea en España es de muchos meses. Corremos el elevado riesgo de quedarnos en el paro mucho tiempo entre convocatoria y convocatoria sin tener ninguna seguridad de que ni siquiera la hayamos ganado. Un postdoc no se pide el día siguiente después de que se nos haya acabado la beca predoctoral. Algunas convocatorias no se ganan a la primera (por ejemplo, las postdoc del Ministerio se publican de forma irregular y están muy disputadas). Lo mismo con las plazas en la universidad. Si hay problemas para promocionar la plaza, planificad con tiempo el salir del departamento. Si sois Ayudantes y podéis promocionar, leed la tesis un par de años antes de que se acaben los 5 años (el tiempo que tarda la acreditación más lo que puede tardar el gestionar la plaza nueva puede ser de un año perfectamente).

5 - Es muy importante estimar donde se mete uno. Si se ha ganado una plaza de Ayudante en una determinada universidad hay informarse si esa universidad tiene un buen convenio colectivo (hablar con sindicatos y leer el convenio) que permita, por ejemplo, las promociones de las plazas (quedan excluidas las universidades de la Comunidad de Madrid, cuyo convenio es patético). En algunas universidades se cargan a los profesores Ayudantes en cuanto se les acaba el contrato, no dando la posibilidad de que promocionen a otra plaza. A este personal se le trata como simples becarios predoctorales (por cierto, en consonancia con lo que dice la LOU que tienen que ser esas plazas). Si no hay posibilidades de promoción en una plaza de Ayudante hay que saberlo de antemano, terminar la tesis e irse de postdoc cuanto antes. Hay que indagar en la "cultura" del departamento (si son partidarios de promociones, cuantos bandos hay, etc.).

Si habéis ganado un plaza, la promoción es muy importante porque lo mismo no hay otra oportunidad de conseguir algo similar. Muchas universidades están evitando las nuevas plazas de Contratado Doctor porque le salen demasiado caras en comparación con los Titulares (sí, parece increíble), así que no se permite que los Ayudante Doctores promocionen a Contratados Doctores. Les sale mejor que los Ayudantes Doctores pasen a Titular. Pero para esto hace falta un muy buen currículum, porque a una plaza de Titular se te puede presentar gente muy buena. La patada en el culo se vuelve aún más probable.

Si lo que os va es moveros y ver mundo, siempre se pueden pedir  licencias de estudio y estancias, pero con la salvaguarda de vuestra plaza detrás. En cualquier caso, la posibilidad de emigrar siempre está ahí. Por cierto, sobre la endogamia universitaria en la práctica, leed esta entrada: "El juego del catedrático".

6 - Aprended a lidiar con lo que hay ahí dentro. Si estamos dentro de la universidad, se plantearán problemas añadidos, porque dentro del profesorado es posible que nos encontremos con situaciones muy extrañas. Mientras que en las empresas hay una cierta organización piramidal e incluso hay renovación o movimiento de la plantilla, en las universidades no. Nos encontramos con gente en el mismo sitio desde hace décadas, perteneciente a todas las generaciones de españoles habidas y casi por haber. Y en España ya sabemos que los saltos generacionales actuales no son nada simples, porque estamos hablando de gente que ha vivido cosas y a la que han educado de una forma que los que hemos nacido después de la muerte de Franco no nos podemos ni creer. Los usos y costumbres nada tienen que ver entre unos y otros. Es como si los trabajos que unos y otros hacemos nada tuvieran que ver (las exigencias y evaluaciones a unos y otros nada han tenido que ver). Mucho se escribe sobre la calidad de las universidades españolas, pero ningún estudio tiene en cuenta lo que hay ahí dentro y el más que necesario relevo generacional.

Es más, nos podemos encontrar con gente muy perturbada. En algunos departamentos, para evitar problemas, se deja que la gente conflictiva haga lo que quiera, porque así dejan en paz a los demás. Es decir, hay gente que abusa del trabajo del resto (esto es habitual en plantillas en exceso funcionariales). Yo tuve problemas con una persona así al entrar como Ayudante. Y estuve a punto de abandonar. Por suerte, esa persona no se llevaba bien con buena parte del Departamento, así que tuve apoyos y pude salir de la situación. 

7 - No hay sillón que valga. Primero, es que no hay "sillón" que valga, porque en los tiempos que corren nadie te puede asegurar que todo se vaya a la mierda y que nos echen a todos, funcionarios incluidos (de inicio, el PP va a congelar los nuevos puestos de "funcionarios" ¿incluye eso a los empleados públicos? ¿se van a prohibir las promociones?) Pero es que tampoco hay razón para dejar de aprender, pensar, investigar, publicar, divulgar, ir a congresos o de estancias o para hacer mejor la docencia, dentro de lo que se pueda. Además de la recompensa que esto pueda suponer en términos de prestigio y en salario (los sexenios, por ejemplo), no hay ninguna razón para desear volverse un vegetal, como han hecho tantos que ahora ocupan sillones de cuero dentro del profesorado universitario.