viernes, julio 01, 2011

Mi título de doctor


Pues sí, ahí dentro esta mi título de doctor. Dentro de ese recinto cilíndrico de cartulina dura y tapas metalizadas compuesto de dos partes unidas con una escasa tira de cinta adhesiva transparente, cuyo conjunto más bien parece un recipiente de patatas fritas. Le falta alguna mancha de grasa en la cartulina para que quedase clara la imagen que quiero dar.

No tengo mucha intención de abrir el bote de patatas fritas (no sé si hará "pop"). Una vez comprobado que todo lo que ponía en el título estaba bien y después de firmarlo no hay ninguna necesidad de volverlo a mirar. Hace cuatro años que terminé esta historia y he recogido el título ahora. Nada se dice en el mismo del trabajo científico realizado, poco se deduce acerca de su posible relevancia (escasa o nula). Ese papel no refleja el esfuerzo realizado ni la perseverancia por sacar adelante una investigación científica, aunque sea menor y de poca trascendencia. Es más, nadie me va a pedir este papel, ni siquiera para conseguir unas acreditaciones de profesorado contratado que ya tengo y para las cuales, en cuanto al título de doctor, es suficiente el resguardo del pago de las tasas de expedición. Dudo mucho que alguien me vaya a exigir una copia del título jamás para ningún trabajo, concurso o habilitación futura.

En cualquier caso, el bote de patatas fritas tiene un lugar privilegiado en lo alto de una estantería de mi despacho, junto a unos CDs (que no DVDs) vírgenes y unos papeles antiguos llenos de polvo.

PD: Digo todo esto por si a alguno de vosotros (y me refiero a más de uno) se le ocurre recaer en cosas relativas al síndrome EDC... Mira, que os estoy vigilando.