Pestañas

miércoles, julio 18, 2007

La Federación Ibérica de Saramago.

Después de haber leído "Ensayo Sobre la Ceguera", no estoy muy seguro de que el premio Nobel portugués José Saramago sea una persona que, si la conociera, me fuese a caer demasiado bien. El libro no me gustó ni lo más mínimo, me parece una exposición sin sentido de las bajezas de la raza y sociedades humanas totalmente innecesaria. Es una novela que no deja ni el más pequeño resquicio a la humanidad o al sentido del humor y, la verdad, no creo que todo el mundo sea un asesino en potencia. Su visión de la vida denota un pesimismo abrumador, insoportable e inadmisible, aunque solo sea por principio. Mi opinión acerca de las sociedades y de las organizaciones humanas siempre ha sido mala, pero no tanto. Yo creo que el principal problema del hombre se resume en que en sus organizaciones es necesario que todo el mundo coopere para que funcionen, incluso en su forma más utópica, pero solo es necesario que una persona, una sola persona, quiera joder el asunto, para que todo se vaya a pique. Es la Entropía aplicada a las sociedades: es mucho más difícil construir que destruir. Pero de ahí a que todos seamos unos violadores en potencia hay una considerable distancia... Bueno, de todas formas, tengo que leer más de Saramago, a ver si me deshago de esta mala imagen.

Sobre lo que quería escribir en este post era que recientemente Saramago ha "profetizado" que Portugal se unirá a España en un nuevo país denominado Iberia (visto en MicroSiervos, más opiniones sobre el tema en esta noticia de Menéame). Esto es algo que mucha otra gente había pensado antes de una u otra forma (Iberismo en la Wikipedia). Esta unificación sería una forma magnífica de arreglar varios problemas. Primero, esa extraña relación con Portugal: los portugueses nos miran con una mezcla de desconfianza y admiración, y nosotros les ignoramos por completo. Segundo, los propios problemas de identidad de España podrían arreglarse de esta forma, creando una Federación de Estados Ibéricos. Se podría iniciar un proceso de referendums para decidir si las comunidades autónomas quieren formar parte de la Federación e incluso en este marco podría plantearse referendums de autodeterminación para el País Vasco y Cataluña. Eso sí, una vez que se hubiese establecido la Federación habría que eliminar por completo la dependencia de grupos nacionalistas del gobierno Federal y erradicar toda la problemática de la unidad de España y todas esas tonterías del discurso político de una vez. De esta manera, por fin se marcaría el fin de la historia negra española, se resetearía de una vez por todas el sistema político español y nos olvidaríamos de los problemas heredados desde Fernando VII, a los cuales solo se atrevió a poner solución la II República Española. Y además sería un ejemplo para el resto de Europa, ahora que se está abandonando descaradamente la idea del Estado Federal Europeo... Pero claro, como era de esperar, el ministro de exteriores luso ha dicho que eso de fusionarse con España no entra en sus planes...

2 comentarios :

Rafa dijo...

Qué cosas, a mí me pasa un poco al revés. Me encanta Saramago y me gustaría recomendarte alguna obra suya que te quitase el mal sabor de boca pero en realidad "Ensayo sobre la ceguera" es mi favorita. Es cierto que es un escritor muy pesimista, pero creo que es consecuencia de su visión crítica del mundo y que sólo pretende provocar la reflexión en el lector. Pero vamos, para gustos los colores.
Sobre el Iberismo... como fantasía es muy bonito, desde luego, pero por desgracia no creo que ni portugueses ni españoles (así, en conjunto)estén por la labor. Con la crisis de la Unión Europea parece que vivimos tiempos en los que cada país quiere barrer para casa y sacarle brillo a sus escuditos y banderas, así lo veo difícil.
En el colegio tuve un profesor que era abiertamente "iberista" y profetizaba lo mismo que Saramago, si bien él le ponía un nombre mucho menos eufónico que Iberia: "Portupaña". "Al principio sonará raro, pero nos acostumbraremos", decía para estupefación de sus alumnos.

eulez dijo...

Esos profesores locos de los institutos no tenían precio...

Yo entiendo que a la gente le guste la novela... pero es que a mí me ataca. La mayoría de las personas a las que les gusta siempre comentan esto de "provocar la reflexión" o "hace pensar" o similar. A mi me parece que esta novela no hace eso, ni mucho menos. No hay nada en que pensar, el relato es tan cruel y tan explícito que no hay nada en que pensar, en todo caso el que ha pensado algo es Saramago, pero no hay ningún tipo de reflexión que quede libre para el lector... esta todo mascado... es una novela cerrada en su interpretación. La realidad nunca es tan simplista como la pone Saramago en esta novela.

No se si lo de "la reflexión" va dirigido hacia personas que nunca han pensado que nuestras sociedades puedan ser una mierda. A mi esta novela no me aporta nada, yo eso ya lo pienso. Por otro lado, la sensación que tuve al leerla es la misma que cuando veo los incendios forestales en la TV o los atentados en Irak: no lo puedo soportar, no necesito ver eso, no me hace falta, ya se que hay un problema con eso.

Buf, bueno, sobre lo de Ibería, pues es como otras tantas cosas, sería algo que estaría bien, pero va a ser que no. Como un Estado Federal Europeo, que también va a ser que no.