viernes, noviembre 21, 2014

Cómo escribir los símbolos de las gráficas en LaTeX

Uno de los problemas al escribir textos científicos y las gráficas correspondientes es dónde narices poner la llamada «leyenda». Es decir, en las gráficas hay una serie de símbolos que representan los diferentes datos que hemos calculado o medido, pero ¿dónde los pongo? Si los coloco dentro de la figura apenas se verán, no se podrá poner otra cosa y queda estéticamente bastante feo. ¿Qué hacer entonces?

Una solución a este tremendo problema que nos quita a todos el sueño es colocar la explicación de qué es cada símbolo en el pie de figura o "caption". Es decir, hacer la «leyenda» en el propio texto del documento. El problema ahora es que si nuestros símbolos son un poco raros, tales como cuadrados rellenos de colores, pues la cosa se complica, porque no hay nada de esos por defecto en los editores, y menos en LaTeX.

Buscando un poco (ahora mismo no recuerdo donde encontré la información, probablemente aquí) conseguí montar unos «macros» para LaTeX que permiten dibujar estos símbolos dentro del documento. Para ello, primero tenemos que usar los paquetes adecuados, así que hay que incluir, antes de \begin{document}, los paquetes siguientes:

\usetikzlibrary{shapes} \usepackage{tikz} \usepackage{pgfplots}

Aunque a mí todo esto me funciona sin las dos primeras librerías. Después añadimos el siguiente código: 

\newcommand*{\tikzbullet}[2]{ \setbox0=\hbox{\strut} \begin{tikzpicture} \filldraw[draw=#1,fill=#2] (0,3\ht0) circle[radius=.25em]; \end{tikzpicture} } 

\newcommand*{\tikzrectangle}[2]{ \setbox0=\hbox{\strut} \begin{tikzpicture} \filldraw[draw=#1,fill=#2] (0,3\ht0) rectangle ++(5pt,5pt); \end{tikzpicture} } 

\newcommand*{\tikztriangle}[2]{ \setbox0=\hbox{\strut} \begin{tikzpicture} \node[draw=#1,fill=#2,regular polygon, regular polygon sides=3,inner sep=1.3pt] at (5cm,0) {}; \end{tikzpicture} } 

\newcommand*{\tikzline}[1]{ \setbox0=\hbox{\strut} \begin{tikzpicture} \useasboundingbox (-0.2em,-0.2em) rectangle (1.8em,\ht0); \draw[color=#1,solid,line width=0.5pt](0,0) -- (5mm,0); \end{tikzpicture} } 

\newcommand*{\tikzdashedline}[1]{ \setbox0=\hbox{\strut} \begin{tikzpicture} \useasboundingbox (-0.2em,-0.2em) rectangle (1.8em,\ht0); \draw[color=#1,dashed,line width=0.5pt](0,0) -- (5mm,0) {}; \end{tikzpicture} } 

Y con esto tenemos lo necesario para pintar líneas continuas (tikzline), lineas discontinuas (tikzdashedline), círculos (tikzbullet), cuadrados (tikzrectangle) y triángulos (tikztriangle). Las líneas admiten un color como argumento, así que si escribimos \protect\tikzline{black} obtendremos un dibujito de una línea negra (no me pregunten por qué hay que poner \protect, pero hay que hacerlo). Para los símbolos tenemos dos argumentos: el primero es el color del borde y el segundo el color del área interior. Si escribimos \protect\tikzrectangle{black}{green} tendremos cuadrados de borde negro rellenos de color verde. Etcétera.

Finalmente, como ejemplo, os pongo aquí un texto serio que he escrito para la ocasión donde puede verse el resultado de las macros en LaTeX (lean el pie de la figura): 
 
(Pinchar para ver más grande)


lunes, noviembre 17, 2014

"The Endless River" o cómo decir hasta siempre

La portada de "The Endless River". Tal vez lo peor del disco.

La noticia de la publicación de un nuevo disco de Pink Floyd nos pilló a muchos por sorpresa. Primero, porque hacía 20 años que la banda británica publicó su último trabajo, "The Division Bell", que ya se daba por hecho que sería el último. Segundo, porque Richard Wright, el teclista del grupo, falleció en 2008. No parecía ya posible que se publicase nada con el nombre de la mítica banda. Pero David Gilmour decidió recuperar algunas de las grabaciones de Wright de aquel último disco para montar un nuevo trabajo junto con el batería Nick Mason (el talentoso y egocéntrico Roger Waters no está metido en estas historias, por supuesto.)

El trabajo en sí se llama "The Endless River" y es un disco enteramente instrumental con la excepción del último corte, "Louder than words". El trabajo está pensando como una despedida para Wright y como un «hasta siempre» del grupo. Está última canción, "Louder than words", habla de la problemática de la banda y de como se llevaban fatal. Pero en la canción también se dice que, a pesar de las peleas, este grupo hizo algo que tenía mucho más valor que todo aquel conflicto. Que el disco sea casi al completo instrumental es un claro homenaje al desaparecido teclista, que tenía buen grado de responsabilidad en el característico sonido del grupo.

Este disco es un eco del pasado de Pink Floyd. Al escucharlo aparecen en la memoria "Ummagumma", "Echoes", "Shine on You", "Us and Them", etc. "The Endless River" parece sacado, con un sonido más actual, de la época anterior a los cuatro grandes de los setenta ("Dark Side" (1973), "Wish You Were Here" (1975), "Animals" (1977) y "The Wall" (1979)). Por entonces, Pink Floyd era un grupo más coral, menos dominado por Waters, más sencillo desde cierto punto de vista. Entonces podían permitirse grandes temas casi totalmente instrumentales sin necesidad de tener un «concepto» que definiese el album. 

Y es aquí donde una persona que conoce y prácticamente adora toda la discografía de Pink Floyd no puede ser del todo objetivo. Este disco vuelve a aquellos tiempos y, sin que sea ninguna obra maestra, escucharlo es todo un disfrute. Les reto a que busquen algún grupo actual que consiga una calidad de sonido semejante. El disco no tiene grandes momentos, no hay melodías soberbias o extractos musicales tan inspirados como en los discos de los 70. Pero, aun así, es un placer escucharlo para, a continuación, volver a deleitarse con toda su discografía desde el principio. Es sencillamente un digno epitafio y una entrañable despedida para la mejor banda que nunca ha existido.

De izq. a der.: Wright, Mason, Waters y Gilmour. 1973 (visto aquí)

miércoles, septiembre 24, 2014

La Marea Roja y la utilidad de la ciencia

Últimamente no tengo mucho tiempo para nada, y menos para escribir en el egoblog de mierda, pero a esto hay que ir y me veo en la obligación de darle la poca publicidad que pueda:

Cartel visto aquí

Supongo que no hace falta repetirlo, pero en fin, ya que estamos... Este gobierno parece considerar que el trabajo disponible que hay (y debe haber) en España es el de camarero, cocinero, personal de limpieza, etc. Y así lo afirma en el BOE sin ningún pudor. No tengo ningún prejuicio acerca de todos esos profesionales, ni quiero ponerme en plan elitista ni mucho menos. Pero lo que no se puede hacer es decirle a la población y a los jóvenes de este país es que su único futuro es dedicarse a ser camarero o señora de la limpieza (I+B, en lugar de I+D).

Pero en realidad lo que dice el gobierno es cierto porque hay una emigración masiva de profesionales cualificados: ingenieros, científicos, doctores, gente con estudios en ciencias, etc (véase esto, emigración solo dentro de Europa). Especialmente jóvenes y muchas veces no tan jóvenes, formados con el dinero público. Por ejemplo, el CSIC ha perdido 1100 científicos en el último año. A esto hay que añadir la maldita tasa de reposición del 10% de profesores funcionarios que se están jubilando y que está ahogando a las universidades que se ven sin personal suficiente para atender a las necesidades docentes y de investigación. Y así, un largo etcétera.

Lo hemos comentado mucho por aquí, el modelo de sociedad del Partido Popular y de un importante sector de este país parece ser el de la coexistencia de una clase baja, empobrecida, muy numerosa, en paro, con una formación baja y fácilmente manipulable, dominada por otra que es la que maneja los hilos y que vive de las propiedades, la especulación y de la explotación de sectores como el turismo o el ladrillo. La educación y la cultura científica, accesible a la población, podrían impedir o contener ese modelo social.

La ciencia no solamente es una actividad que puede implicar crecimiento económico a través de inventos y patentes o empresas tecnológicas. También sirve para activar el pensamiento crítico. Es útil para ejercitar algo que en nuestro primitivo cerebro no nos viene dado por defecto: no creernos lo que nos dicen lo que dicen otros, especialmente los poderosos, porque sí. En esta sociedad actual parece que todo tiene que tener una compensación económica, de lo contrario no tiene valor. O genera dinero o no sirve. Curiosamente, aunque la actividad científica e investigadora sí que puede generar esa actividad económica, que bien aprovechada podría cambiar el modelo económico de un país, esta no es (o no debería ser) su principal función. No todo puede estar sujeto a la rentabilidad económica.

Como en tantas otras protestas, esto no es solo un tema del sector que organiza la protesta (los científicos en este caso), es un asunto que repercute a la sociedad al completo.

Actualización: Allí estuvimos pero la manifestación tuvo muy escaso seguimiento (unos pocos cientos de personas). En fin.


jueves, septiembre 18, 2014

Premio LHE a la irrelevancia egobloguera (2014)


Con objeto de dar un reconocimiento público a aquellos egoblog que, a juicio de Las Historias Eulerianas, combinan de forma excelente rigor irrelevante, amenidad y animan al lector a querer saber más sobre las mierdas del autor, hemos (nosotros, como el Rey, que ahora son varios) decidido crear el “Premio LHE a la excelencia en la irrelevancia egobloguera”. Estos premios también pretenden ser un servicio a nuestros lectores, al poner de relieve entradas de gran calidad que pueden ser de su interés. O no. El premio se rige por las siguientes BASES:
1. El “Premio LHE” se concederá a cualquier egoblog de mierda que, a juicio de Las Historias Eulerianas reúna de forma sobresaliente estas características: - trate de cualquier aspecto de la vida del autor - combinando irrelevancia con amenidad - incitando al lector a querer descubrir más por sí mismo - sin emplear un exceso de jerga especializada porque si hablas como lo haces en tu casa lo mismo nadie te entiende. 2. El “Premio ED” no tiene periodicidad. Se otorga a cualquier egoblog de mierda que se juzgue merecedor del mismo, o sea cuando me salga del ojete. 3. El logotipo del “Premio LHE” podrá ser empleado por el autor ganador, o en una barra lateral del blog, en este último caso siempre y cuando haga mención expresa de la entrada premiada. Que lo pongas donde te surja, vaya. 4. El listado que aparece más abajo es la única relación oficial de los "Premios LHE", a ver si va a existir otra y la liamos parda. 5. Se establece un “Premio LHE de Honor” para la iniciativa o egoblog en su conjunto que, a juicio de Las Historias Eulerianas, así lo amerite. Amerite, cuidado, no confundir con amerizar o amenizar. La concesión de los “Premios LHE de Honor” irá acompañada de la publicación de los fundamentos de la misma, lo cual es algo fundamental, sobre todo entre amiguetes. 6. Los lectores pueden proponer entradas, iniciativas o egoblogs, si es que les sale así de las napias, cosas que dudo. La decisión de la concesión del premio corresponde, sin embargo, exclusivamente a Las Historias Eulerianas . Su (o sea, la mía) decisión es final.
Premio LHE de Honor:

      1. Ex-Seminarista ye-ye (me parece que no hace falta una acta de concesión para esto)

Felicidades al premiado.
 

domingo, julio 27, 2014

Octavo aniversario

La mierda con ojos del Guachap es esta. Copiotas.

Parece mentira, pero aquí estamos otra vez: 27 de julio, fecha en la que se celebra el aniversario de este egoblog de mierda (anteriores: uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis y siete). Como siempre, en esta entrada hay que hablar de muchas cosas, pero aquí estamos de recortes, como el Gobierno de Rajoy, así que vamos rapidito, que no tengo tiempo.

Normalmente comento algo sobre seguidores, visitas y comentarios a este egoblog de mierda. Pero es que paso, especialmente porque los comentarios siguen cayendo en picado y solamente un excelso puñado de personas siguen escribiendo por aquí (¡gracias!). La gente ahora tiene la manía de comentar las entradas en el tuiter. Ya no digo nada, pero es que el comentario se pierde. Intenten encontrar en su tuiter algo que hayan escrito hace 6 meses, venga. Pero vaya, es la inmmediatez de los tiempos que corren. Ahora mismo los egoblogs son extensiones del tuiter. Si no te entra el asunto en 150 caracteres, pues lo cuentas en el egoblog y enlazas en el tuiter, que para eso lo has escrito.

Sobre las cosas de este año. En fin, madre mía. No tengan hijos. O sí, que son bonicos (sobre todo el mío, jeje), especialmente si los crías tú y ves que van saliendo adelante. Que no van a ser solo los del Opus los que descendencia, que se va a llenar España de imbéciles; pero la ostia, qué pedazo de marrón. Supongo que esto se lleva mejor si eres más joven, pero a mis 36 tacos como que cuesta un poco lo de la guerra de trincheras. Yo todavía me estoy recuperando del shock, aunque la batalla no ha decaído demasiado, especialmente por la noche. Ya no es el caos de los primeros 3 meses, pero el cansancio acumulado también pesa bastante, y compaginar la crianza con los trabajos es complicado. Y ahora mismo, tanto JuliverX como yo estamos muy quemados, y eso que nuestros trabajos no son lo peor ni lo más rígido del mundo.

¿Les he contado que el Clauderas es un bosón de Julis? En honor al Higgs, claro (premio Nobel). La explicación de la denominación daría para un cómic, como el del puto verano de mierda del año pasado, pero a saber si tengo tiempo y fuerzas para hacerlo.

Más cosas que han pasado este año, además del advenimiento Claudil: Hace poco que volví a montar en bici, re-aprendí a conducir coches, fui a una manifestación donde hubo la leche de gente (que se ve que luego votaron a Podemos) y nos mudamos otra vez. Algo que tengo que citar aquí es la temporada realizada por mi Atleti: Campeón de Liga de nuevo, 18 años después (la décima) y subcampeón de Europa (la segunda), aunque esto último fue traumático y casi que prefiero no recordarlo. Además, se habló por aquí de algunas cosas que dicen los periodistas científicos, de otras que dice el ejército, y de otras que suelta la gente por la calle.

En cuanto al futuro del egoblog, el Manifiesto Egoblogofecal está totalmente estancado y la culpa la tiene el copépodo que es un vagueras que solo piensa en plantitas y en musgos y está dejando de lado sus compromisos con la causa. Yo no tengo culpa de nada, que para algo soy el ideólogo. Además, así no hay quien cierre el egoblog este de marras. Que conste que hasta que no esté terminado el Manifiesto este sitio va a seguir abierto, aunque publique una mierda de entradas tanto en cantidad y calidad. Si es necesario postearé imagénes de mierdas de Toriyama tres veces al mes, como si esto fuese el tumbler.


Pues nada más, en agosto probablemente no diga nada más por aquí, pero ¿qué más da? Si lo único que importa es el tuiter y el guachap...


lunes, julio 21, 2014

Bici Claudia

Visto aquí

Una de las cosas que he abandonado en los últimos meses ha sido lo de montar en bici regularmente. Y no lo he llevado nada bien, porque para mí esto de la bici tiene su importancia. El último año y medio, entre el embarazo de Julia, la estancia y el bebote albanokosovar, ha sido tan duro que no había forma humana de volver a usar la bicicleta, especialmente si, como era el caso, la tenía estropeada. Para ir al trabajo o para movernos he tenido que usar medios más establecidos y mundanos (en Madrid) como el coche o el transporte público.

Contaba en su día que estaba europeizando mi bici Nishiki (híbrida), que era el mismo modelo de bicicleta que aquella que me robaron hace ya 7 años (me ha quedado trauma de aquello). Lo hice, e incluso le puse una rueda trasera con freno de contrapedal que funcionaba relativamente bien. Lo malo es que había un fallo en el diseño de la reforma y el plato no encajaba bien, y al cabo de un tiempo de uso, se me caía la biela cada dos por tres. Había que buscar una solución o llevar la bici a un taller, pero no tenía tiempo para eso. 

Una cosa fundamental en mi situación actual es la gestión del tiempo: no tengo suficiente y no lo puedo gastar en chorrás (¿qué hago escribiendo aquí?). También ando corto de paciencia (la gasto toda), de sueño (biberones a la 1 y a las 5, amén de pedidas de agua, toses, enfermedades y demás) y de fuerzas (se imaginan). Un ejemplo: hace poco nos compramos un ventilador de techo y en la tienda nos dicen que es muy fácil de instalar ¡ni de coña! Que ya se yo cómo va esto: una mañana para montar el trasto, después de desesperarme varias veces, para que al final no esté seguro de si se va a caer sobre nuestras cuerpos cuasi-durmientes durante la noche. ¿Cuánto cuesta la instalación? ¿30 euros? Venga, eso no es dinero comparado con vaciar la barra de paciencia, un día de sufrimiento y muchas noches de incertidumbre.

Pues así todo, y lo mismo con la bici. Así que desguazo la antigua y empiezo a buscar una nueva. Además, quiero ponerle una silla de bebé, para llevar al bosoneras de paseo. A buscar. Las condiciones para la bici nueva son las siguientes:
  • Grande (la antigua me estaba pequeña) y equipada (luces, pata de cabra, portabultos, etc, si tengo que instalar algo, que sea lo mínimo)
  • Los cables por dentro del cuadro. Estoy hasta las narices de toparme con los cables por todas partes.
  • De chica. Sí, de chica. O sea, eso que llaman «de chica» que no es ni más ni menos que tenga un cuadro con barra baja. Los diseñadores de bicicletas deben vivir en un mundo en el que todas las chicas van en faldita y no pueden levantar la pierna por encima del sillín no sea que se les vean las braguitas. O al revés, que todos los que tienen un pene tienen la obligación moral de poder alzar la pierna metro y medio. Debe ser algo de machote, no sé (Lo de la barra baja es importante si se lleva una silla de bebé, porque no hay que inclinar la bicicleta a la hora de montarse).
  • El manillar que sea ajustable en altura y ángulo. Parece que uno es un poco deforme para las medidas estándar (piernas cortas para mi altura, creo) así que necesito algo que me permita colocarme en la bici como me dé la real gana.
  • Precio: No más de 600 €, que ya es mucho para una bicicleta, que luego te la roban y te mueres del disgusto.

Renuncio a varias cosas, como mirar mucho la calidad de los componentes, los frenos de disco, el freno de contrapedal, etc. Después de mucho buscar, solamente encuentro un modelo que me convence: esta Orbea. Los componentes no son demasiado buenos para el precio que tiene, pero vaya, si alguno de ustedes es una mujer de 1,90 metros buscando una bicicleta (de barra baja) de su tamaño entenderán lo que les digo.

Me fui a preguntar por la bici a Ciclos Otero, que me pilla cerca de casa, y en fin... primero se extrañaron de lo de que quisiera una bici de barra baja para mí (como era de esperar) y luego no quisieron encargarme la Orbea de tamaño XL sin tener que pagarla antes. Como le dije al vendedor, no sé qué sentido tiene una tienda física si no se pueden probar las bicis, y que para eso la compraba por Internet. Al final así lo hice, y después de varias semanas de espera, llego mi nueva bicicleta, nombrada de inmediato como «La Claudia»:

La Claudia. Ha heredado las alforjas cutres de la bici antigua

Ahora, a usarla todos los días, que ya está bien de tanto trasto motorizado. Dónde está la bicicrítica, que me la hago entera (qué va, si estoy matao...)

viernes, julio 18, 2014

De retro-banderitas y coches-armario

Una cosa que me ha llamado mucho la atención últimamente (en Madrid) es la afluencia de banderitas de España en los retrovisores (retro-banderitas, jajaja, #festivaldehumor) de los coches. Es decir, esto:



Las aparición y multiplicación de las banderitas que he visto no parece depender ni del Mundial de fútbol, donde se la dieron bien con queso gouda al Bigotones (que hace algo tan español como no dimitir), ni de la coronación de los nuevos Reyes. Según dicen en algunos foros de Internet, la banderita de marras tiene que ver con la Virgen del Pilar, que dicen que protege o algo similar. Por cierto, si os fijáis también es habitual ver banderas de otros colores, cruces enormes y hasta rosarios.

Sea por patria o religión, lo mismo me da. Si es por superstición, vamos listos, porque eso ahí en medio, si hace algo, es molestar y quitar visibilidad en la conducción. Y si es por patria, pues no deja de ser curioso eso de reivindicar la insignia borbónica dentro de las cuatro paredes de tu coche en donde solo va el conductor (fumando o hablando por el móvil, normalmente) y, si acaso, su familia. Debe ser un comportamiento propio de esos de los de la mayoría silenciosa, que dice Rajoy. 

Querido patriota, si tan orgulloso estás del país en el que vives, de sus reyes, de su gobierno, su corrupción, su provincianismo y de su tasa de paro, pues sal del coche-armario, olvida el supuesto silencio de la mayoría, abandona las banderitas que nadie ve y reivindica en la calle tu españolismo. Júntate con otros como tú, descúbrete el pecho, ponte unos pantalones de cuero ajustados, monta una carroza y saca, que se vea bien, la bandera más grande y larga que tengas. Si es con aguilucho, pues mejor. Reivindica el orgullo de sentirte profundamente españolísimo. Si otros, rojos y maricones, salen a la calle, ¿por qué tú no? Ánimo.


miércoles, julio 09, 2014

Ay, el periodismo científico

Un punto de conflicto que aparece a veces cuando haces algo de ciencia es cómo intentar divulgarla. Muchos científicos dedican grandes cantidades de tiempo y de esfuerzo a realizar divulgación tanto de sus actividades investigadoras como de otros temas relacionados con la ciencia en general. Los que no tenemos tiempo para este tipo de actividades suele ser porque tenemos que sobrevivir a las jubilaciones-sin-reposición-de-plaza de docentes y además mantener un mínimo de actividad investigadora a pesar de los recortes. La divulgación es en cualquier caso necesaria y se hace como se puede. Una de las maneras es delegar en los periodistas científicos.

Mi experiencia en esta interacción con el periodismo científico es limitada, pero puede resumirse en este gif animado:



El autor del gif aclara que con ese montaje no pretendía criticar lo que hacen los periodistas científicos, sino todo lo contrario. Quería decir que los científicos no son capaces de librarse de los detalles que impiden comunicarse con el gran público.

Voy a contar mi experiencia al respecto, que ya digo que es muy reducida, seguro que para otras personas es mucho más fructífera. Una periodista de mi universidad me escribe preguntándome por uno de mis últimos papers. Le comento que el artículo al que se refiere es una comunicación a un congreso y que no tiene mucho de novedoso. Es un artículo cuyo principal mérito es la colaboración mía, en solitario, con gente del extranjero y que los resultados más importantes estarían por llegar. La periodista insiste, sin haber entendido lo que le acabo de comentar (no estoy seguro de si sabía lo que eran los factores de impacto y todo eso). Me dice que en mi trabajo trata del movimiento browniano, que eso es de lo de Einstein y que se puede poner una del físico germano en la noticia, que eso vende. Vale, pues venga, lo contamos. Hacemos una especie de entrevista escrita donde me pregunta dudas y yo se las respondo lo mejor que puedo. Contesto sin complicaciones ni palabras extrañas, explicando conceptos de forma sencilla pero siendo estrictamente correcto. A continuación escribe un artículo de una hoja y espero a que me lo mande para revisarlo.

Cuando me lo manda y leo el escrito lo que me encuentro es, en resumen, un desastre. El texto es científicamente incorrecto y hay problemas gramaticales de todo tipo. Equivoca toda la historia de Einstein y el movimiento browniano, dando mal las fechas y hablando del tema como si todo se redujese a lo que hizo Einstein hace 110 años y a una fórmula. Se le da importancia a cosas que no la tienen e incluso se equivocan las conclusiones. El problema es cómo explicarle a la autora que su texto está mal de arriba a abajo, y que incluso da la impresión de que no sabe escribir de forma medianamente correcta. Intento reescribirlo bien, con la imprescindible ayuda de la experta juliacgs, siendo constructivo y manteniendo la estructura original que tenía el texto. (Nunca lo diré lo suficiente: si escriben cosas serias, pongan a un revisor/corrector profesional en su vida).

Como esperaba, no hay demasiado entendimiento y la periodista afirma que tiene que atenerse al «estilo periodístico» (las comillas que ella usa no son las españolas, claro, serán cosas del estilo periodístico). Me manda el texto recorregido quitando cosas que ya había cambiado antes, sin avisarme antes de que lo había hecho. Corrijo de nuevo, se lo mando y la periodista afirma que no se puede publicar como noticia ese texto según se lo he escrito, que no cumple con el estilo. Al final, después de la intermediación de su jefe, y dado que yo no acepto que se digan cosas incorrectas en un texto en el que tenga algo de influencia, especialmente si se hace mención a mi trabajo, la noticia no se publica como tal y el texto queda colgado en alguna parte sin más. Eso sí, la foto de Einstein sí que aparece.

Esto que cuento es el típico conflicto del que se habla en el gif de arriba, pero yo no estoy de acuerdo con las conclusiones de su autor. Si bien es cierto que el científico tiene que olvidar ciertos detalles para comunicar mejor con el público, eso no significa que lo que se diga en la divulgación tenga que ser incorrecto. No hay ninguna necesidad de decir las cosas mal (denominar al bosón de Higgs como «la partícula de Dios» es muy incorrecto).  La divulgación tiene que ser muy precisa en el lenguaje y en el contenido porque al dar poca información y ser muy general se puede estar diciendo (o dando a entender) lo que no es. No hay ninguna partícula de Dios. Dios nada tiene que ver con las partículas elementales, que sepamos. El sensacionalismo acecha escondido en una esquina.

Los que hacemos ciencia tenemos muchos dolores de cabeza intentando hacerlo todo bien y sin errores. Lo pasamos mal intentando explicar nuestro trabajo de la forma más adecuada y precisa posible. Esto puede ser un inconveniente a la hora de contar la investigación, pero para eso deberían estar los profesionales de la comunicación. Es de suponer que un «periodista científico» debería tener la formación y la capacidad suficiente para entender, más o menos, lo que se dice en un artículo científico y ser capaz de expresarlo de la manera que considere adecuada, pero siempre siendo correcto en todos los aspectos. Y si no sabe, que pregunte. El buen divulgador debería ser capaz de compaginar entretenimiento e interés con rigurosidad. Ser riguroso no significa dar detalles innumerables o poner fórmulas kilométricas, significa no decir nada que pueda considerarse falso para alguien que sepa mínimamente del tema.

Esto enlaza con lo que comenté en su día acerca del triunfo de las pseudociencias (repasen el penúltimo párrafo). En mi opinión, es más importante (en la mayoría de los casos) saber cómo se desarrolla el método científico que la propia conclusión del trabajo científico («la ciencia no busca la verdad», como dicen aquí). La metodología es lo que marca la diferencia fundamental con respecto a creencias, dogmas y homeopatías en general. Mal negocio estamos haciendo si la noticia científica se dedica a vender la moto sin tener en cuenta cómo se llega a los resultados que se pretenden divulgar (y mucho peor si además lo que se está escribiendo es incorrecto en algún aspecto). Esta es una forma de desprestigiar la actividad científica. Si una persona que lee un texto de divulgación acaba descubriendo que lo que ha leído es incorrecto: ¿qué diferencia entenderá que hay entre la ciencia y cualquier otra memez que pueda leer en otra parte?